Dieta keto y Deporte

Dr. Acevedo • 12 de febrero de 2023
Son muchas las personas que últimamente están interesadas en llevar una dieta baja en carbohidratos o lo que sería lo mismo la denominada dieta keto o dieta cetogénica. Esta dieta, como bien es conocido su fundamento, conlleva una elevada ingesta de alimentos grasos, poca cantidad de proteína y restringir en la mayor parte posible la ingesta de carbohidratos. Con una distribución aproximada del 75-80% de la energía correspondiente a las grasas, un 15% a las proteínas y el 5% restante a los carbohidratos.
Siendo su objetivo principal la pérdida de grasa no deseada en zonas corporales como la zona del perímetro abdominal y otras zonas, sumándose por supuesto a la pérdida de peso; ya sea llevada a cabo por personas poco entrenadas o por personas deportistas. Estudios sugieren que se puede lograr este objetivo significativamente con esta dieta keto (realizándola por periodos o tramos de tiempo: 2- 3 meses) y luego la alimentación diaria, a posteriori, se debería mantener restructurando una dieta que sea balanceada y saludable (como por ejemplo lo podría llegar a ser una dieta mediterránea). (1,2)

Ahora bien, también son muchos los deportistas que se preguntan si el llevar una dieta keto sería beneficioso para su desarrollo en la actividad deportiva y cómo esta podría realmente influenciar, si de manera positiva o negativa. Las razones por la que se puede llevar este tipo de dieta en combinación con el deporte pueden ser múltiples, quizás porque lo que se quiera conseguir son sus efectos beneficiosos sobre la salud, es decir, se esté cursando quizás con alguna molestia patológica, se quiera eliminar grasas de zonas como el perímetro abdominal u otras zonas o simplemente se quiera revertir la fuente de energía por una más eficiente y potente como lo podría llegar a ser, los cuerpos cetónicos. Recordemos que las grasas (un gramo de ellas) aportan el equivalente a 9 Kcal; mientras los azúcares, aportan 4 kcal por gramo.
Varias investigaciones científicas nombran sus beneficios con respecto al deporte, se ha realizado un estudio comparando tres grupos de deportistas: ciclistas, corredores y prueba de potencia. En donde unos tomaron una dieta rica en carbohidratos y los otros una dieta cetogénica, encontrando tras 12 semanas cambios significativos. No solo en la grasa corporal total sino en la eficiencia deportiva: rendimiento y potencia (3). Pero la pregunta que se plantea es si este tipo de dieta produce los mismos efectos en los deportistas que no son de élite (personas que practican algún deporte de manera intermitente) como los corredores eventuales, pues la respuesta es que: sí. Estos beneficios se traspasan a cualquier tipo de persona que las realicen obteniendo así los efectos antes mencionados (4).

Para deportistas (así como para personas que aunque no lo sean) que estén cursando con alguna patología tipo epilepsia, diabetes tipo II, hiperlipidemias y problemas cardiovasculares; se encontró que este tipo de dietas son beneficiosas, ya que, disminuye considerablemente los factores de riesgo de estas patologías e incluso ayuda si son preexistentes (5,6)

Lo que si queda claro es que llevando una dieta cetogénica, bien organizada, podría ser muy beneficiosa en muchos deportistas que deseen o necesiten de sus bondades. Otros estudios sugieren que quizás sea necesario evaluarlos en deportistas de alta intensidad, ya que, las grasas son una fuente de energía menos productiva que los carbohidratos en procesos de ejercicio de alta capacidad aérobica. (7,8,9)


Referencias Bibliográficas:
[1] Paoli A, Bianco A, Grimaldi KA, Lodi A, Bosco G. Long term successful weight loss with a combination biphasic ketogenic Mediterranean diet and Mediterranean diet maintenance protocol. Nutrients. 2013;5(12):5205-17.
[2] Grando, I. (2022). Efecto de la dieta baja en carbohidratos sobre la composición corporal de individuos que practican musculación con entrenamiento de fuerza. MLS Health & Nutrition Research, 1(2). Recuperado a partir de https://www.mlsjournals.com/MLS-Health-Nutrition/article/view/1171
[3] McSwiney FT, Wardrop B, Hyde PN, Lafountain RA, Volek JS, Doyle L . Keto-adaptation enhances exercise performance and body composition responses to training in endurance athletes. Metabolism. 2018; 81:25-34.
[4] Heatherly AJ, Killen LG, Smith AF, Waldman HS, Seltmann CL, Hollingsworth A, O'Neal EK. Effects of Ad libitum Low-Carbohydrate High-Fat Dieting in Middle-Age Male Runners. Med Sci Sports Exerc. 2018;50(3):570-9.
[5] Westman EC, Yancy WS, Mavropoulos, JC, Marquart, M, McDiffie, JR. The effect of a low-carbohydrate, ketogenic diet versus a low-glycemic index diet on glycemic control in type 2 diabetes mellitus. Nutr. & Met. 2008; 5:36.
[6] Campos M. Ketogenic diet: Is the ultimate low-carb diet good for you?. UK: Harvard Health Publishing; 2017.
[7] Shaw DM, Merien F, Braakhuis, A, Maunder E, Dulson DK. Effect of ketogenic diet on submaximal exercise capacity and efficiency in runners. Med Sci Sports Exerc. 2019; 9.
[8] Durkaalec-Michalski K, Nowaczyk PM, Siedzik K. Effect of a four-week ketogenic diet on exercise metabolism in CrossFit-trained athletes. J Int Soc Sports Nutr. 2019 5;16(1):16
[9] Marques DDA, Alves RDM. Dieta lowcarb high fat e seus efeitos no esporte de resistência aeróbica. Anais SIMPAC [Internet]. 2019 [consultado el 27 de mayo de 2021]; 10(1): 347-351. Disponible:https://academico.univicosa.com.br/revista/index.php/RevistaSimpac/article/view/1060https://academico.univicosa.com.br/revista/index.php/RevistaSimpac/article/view/1060

Por Dr. Acevedo 20 de febrero de 2026
Preparando el cuerpo para la primavera: depuración consciente y sin extremos A nivel biológico, el organismo empieza a despertar antes de que lo notemos externamente. El error habitual es forzar “detox” agresivos. Desde la salud integrativa: El cuerpo se depura solo… si no lo bloqueamos. La clave es desinflamar y simplificar, no castigar. Recomendaciones reales: Reducir carga digestiva Aumentar hidratación consciente Favorecer el descanso profundo ⚠️ Menos estímulos, más coherencia fisiológica. 🌿 Prepararse para la primavera es quitar ruido, no añadir exigencia.
Por Dr. Acevedo 13 de febrero de 2026
El vínculo entre emociones y cuerpo: cuando el síntoma tiene mensaje A mitad de febrero muchas personas empiezan a sentir una tensión interna: Deseo de cambio Cansancio de lo viejo Sensación de bloqueo El cuerpo no enferma al azar. Expresa lo que no se escucha. Claves integrativas: El estrés emocional sostenido somatiza El síntoma no es el enemigo, es un mensajero Tratar solo el cuerpo deja procesos incompletos Mirada terapéutica: Acompañar emociones sin juicio Detectar patrones repetidos Integrar cuerpo, mente y biografía 🌱 Sanar no es eliminar síntomas, es comprenderlos.
Por Dr. Acevedo 6 de febrero de 2026
Inflamación silenciosa: el terreno común de muchos síntomas de invierno Febrero es un mes donde emergen síntomas que llevaban tiempo gestándose: Dolores articulares Niebla mental Trastornos digestivos Cambios de humor Todos tienen un denominador común: inflamación crónica de bajo grado. Desde la medicina integrativa: La inflamación no es una enfermedad, es una señal de desequilibrio mantenido. Factores clave: Estrés sostenido Alimentación proinflamatoria Disbiosis intestinal Falta de descanso reparador Abordaje mente-cuerpo: Nutrición antiinflamatoria personalizada Regulación del sistema nervioso Escucha activa del cuerpo 🔥 Apagar la inflamación es recuperar claridad y energía.
Por Dr. Acevedo 30 de enero de 2026
Salud emocional en pleno invierno: cuando el cuerpo habla a través del ánimo Finales de enero es uno de los periodos donde más personas refieren: Desánimo Falta de motivación Cansancio mental sin causa aparente No es debilidad: es biología estacional. La menor luz solar afecta: Ritmos circadianos Producción de serotonina y melatonina Regulación del eje intestino-cerebro Enfoque integrativo: La salud emocional no se trata solo desde la mente El intestino, la inflamación silenciosa y el descanso son claves Qué puedes hacer: Exposición a luz natural diaria Movimiento suave pero constante Cuidar el intestino como órgano emocional 🧠 La emoción no se “piensa”, se regula desde el cuerpo.
Por Dr. Acevedo 23 de enero de 2026
Invierno profundo: cómo cuidar la energía vital cuando el cuerpo pide silencio El mes de enero representa el invierno en su expresión más yin: frío, recogimiento y conservación de energía. Sin embargo, nuestra cultura sigue empujándonos a producir como si fuera primavera. Desde la medicina integrativa sabemos que forzar el cuerpo en esta etapa aumenta inflamación, fatiga y alteraciones emocionales. Claves mente-cuerpo para esta fase: Sistema nervioso: más sensible al estrés y a la falta de descanso. Inmunidad: necesita calor, sueño profundo y nutrición real. Emoción predominante: introspección; si se bloquea, aparece ansiedad. Recomendaciones integrativas: Ritmos más lentos y horarios regulares de sueño. Alimentación caliente, antiinflamatoria y fácil de digerir. Prácticas de respiración, meditación o paseos conscientes. 🌿 Escuchar el invierno es una forma profunda de autocuidado.
Por Dr. Acevedo 16 de enero de 2026
Durante años, la ciencia ha explorado la conexión entre el intestino y el cerebro, pero solo recientemente comprendemos la magnitud de su influencia. La llamada “neuroinflamación silenciosa” está detrás de muchos trastornos que antes se atribuían únicamente a causas psicológicas o degenerativas. Desde la depresión hasta el Alzheimer, el intestino puede ser el punto de partida de una tormenta inflamatoria que afecta directamente a nuestro cerebro. La microbiota intestinal actúa como un órgano inmunológico activo. Cuando se altera —por estrés, mala alimentación, tóxicos o infecciones— se rompe la barrera intestinal, permitiendo el paso de endotoxinas bacterianas (como el lipopolisacárido o LPS) al torrente sanguíneo. Este fenómeno activa el sistema inmune, generando una inflamación de bajo grado que puede alcanzar el sistema nervioso central. Estudios recientes (Foster et al., Nature Reviews Neuroscience, 2023) han demostrado que niveles elevados de LPS en sangre se correlacionan con mayor activación microglial en el cerebro, un proceso clave en la neurodegeneración. Al mismo tiempo, se ha observado que dietas ricas en grasas trans, azúcares refinados o deficientes en polifenoles alteran la diversidad microbiana y promueven esta inflamación. La buena noticia es que este proceso es reversible. Intervenciones basadas en dieta cetogénica vegetal, ayuno intermitente, probióticos específicos (como Lactobacillus plantarum o Bifidobacterium longum) y ejercicio moderado han mostrado reducir marcadores inflamatorios tanto en sangre como en líquido cefalorraquídeo (Zhang et al., Cell Metabolism, 2024). La neuroinflamación silenciosa no da síntomas inmediatos, pero puede manifestarse como fatiga mental, falta de concentración, cambios de humor o un sueño no reparador. Reconocer su origen intestinal es clave para tratar el problema desde su raíz y no solo los síntomas. La salud cerebral empieza en el intestino, y nuestras decisiones diarias —desde lo que comemos hasta cómo gestionamos el estrés— son el tratamiento más poderoso. Claves prácticas Prioriza una dieta rica en fibra prebiótica y polifenoles (arándanos, cúrcuma, romero, té verde). Evita el consumo frecuente de alcohol, azúcares refinados y ultraprocesados. Introduce ayuno intermitente 1-2 veces por semana y cuida tu descanso nocturno. Utiliza probióticos con evidencia en neuroprotección. Practica técnicas de respiración y meditación para modular el eje intestino-cerebro. Tu mente no vive aislada dentro del cráneo. Cada pensamiento, cada emoción y cada claridad mental son el reflejo de un ecosistema invisible que habita en tu intestino. Cuidarlo no solo mejora tu digestión: transforma tu manera de pensar, sentir y vivir.
Por Dr. Acevedo 9 de enero de 2026
Cada nuevo año llega con una mezcla de ilusión, cansancio y propósito. Tras semanas de celebraciones, comidas copiosas y alteraciones en el descanso, nuestro organismo —especialmente el hígado y el sistema digestivo— necesita restablecer su equilibrio. Desde la medicina integrativa, enero se convierte en una oportunidad para iniciar un auténtico reinicio metabólico: un proceso consciente que favorece la desintoxicación celular, la recuperación energética y la claridad mental. No se trata de “castigar” los excesos, sino de reconectar con la biología natural del cuerpo. El hígado es el gran protagonista del inicio de año. Este órgano, responsable de más de 500 funciones vitales, actúa como filtro, productor de bilis y regulador hormonal y metabólico. Cuando las reservas de glucógeno se saturan o se acumulan grasas y toxinas, el metabolismo se enlentece, aparecen la fatiga, el insomnio y la sensación de pesadez mental. Estudios recientes en Hepatology (2024) y Nutrients (2023) confirman que un programa breve de limpieza hepática basado en nutrición vegetal, ayuno intermitente y fitoterapia puede mejorar los marcadores de inflamación y la sensibilidad a la insulina en solo dos semanas. Desde la medicina integrativa, el reinicio metabólico combina tres ejes: depuración, regeneración y activación. Depuración: priorizar alimentos naturales y antiinflamatorios (hojas verdes, crucíferas, alcachofa, cúrcuma y limón) y eliminar azúcares, alcohol y ultraprocesados. El agua tibia con jengibre o infusiones de diente de león apoyan la función biliar. Regeneración celular: la autofagia, estimulada por ayuno intermitente o restricción calórica controlada, permite eliminar células dañadas y renovar tejidos. Investigaciones de la Universidad de Kyoto (2022) evidencian su efecto protector frente al estrés oxidativo y el envejecimiento celular. Activación: el movimiento físico activa la mitocondria, optimiza la oxidación de grasas y mejora el estado de ánimo mediante la liberación de endorfinas y serotonina. Caminar al aire libre o realizar ejercicio consciente como el yoga o el tai chi potencia la oxigenación y el drenaje linfático. La medicina integrativa no se limita a limpiar el cuerpo, sino a restablecer la coherencia entre mente, emoción y biología. Las técnicas de respiración, la meditación y el descanso profundo permiten que los sistemas neuroendocrino e inmunitario se reajusten. Dormir bien es tan depurativo como cualquier jugo verde. El reinicio metabólico no es una moda, sino una forma de honrar la inteligencia autorreguladora del cuerpo. En lugar de imponer restricciones, se trata de cultivar una relación consciente con la alimentación, el descanso y la energía vital. Cuando el hígado se libera y las células recuperan su ritmo, también lo hace la mente. Claves prácticas: Comienza el día con agua tibia, limón y un minuto de respiración profunda. Reduce comidas procesadas y azúcares durante 10-14 días. Practica ayuno intermitente 14:10 tres veces por semana. Incorpora cúrcuma, cardo mariano y té verde. Duerme antes de medianoche y camina 30 minutos diarios. Cada enero puede ser un ritual de renovación. No para corregir lo que hicimos, sino para despertar una versión más consciente, vital y alineada con nuestra salud integral.
Por Dr. Acevedo 1 de enero de 2026
Durante años, la medicina consideró al intestino como un simple órgano digestivo. Hoy sabemos que es mucho más: un ecosistema vivo que dialoga constantemente con nuestro cerebro. Este vínculo, conocido como el eje intestino-cerebro, está mediado por billones de microorganismos que conforman la microbiota intestinal. Su equilibrio determina no solo la calidad de nuestra digestión, sino también nuestro estado emocional, la claridad mental y la respuesta al estrés. La ciencia moderna ha confirmado que cuidar la microbiota es cuidar, literalmente, nuestra mente. La comunicación entre intestino y cerebro ocurre a través del nervio vago, mensajeros inmunológicos y metabolitos producidos por bacterias intestinales, como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Estos compuestos regulan la inflamación, modulan la serotonina y afectan la producción de neurotransmisores claves. Estudios recientes del Journal of Psychiatric Research (2024) han demostrado que personas con depresión presentan menor diversidad bacteriana y un desequilibrio en especies como Lactobacillus y Bifidobacterium. Del mismo modo, investigaciones de la Universidad de Cork (2023) muestran que los psicobióticos, cepas probióticas específicas, pueden reducir los síntomas de ansiedad y mejorar el sueño en tan solo ocho semanas. Desde la perspectiva de la medicina integrativa, el eje intestino-cerebro se ve afectado por tres pilares: alimentación, estrés y calidad del descanso. Dietas ricas en ultraprocesados, alcohol o antibióticos frecuentes destruyen la flora intestinal, mientras que una alimentación basada en vegetales, fibra prebiótica, grasas saludables y alimentos fermentados la restaura. Por otro lado, el estrés crónico libera cortisol, que altera la permeabilidad intestinal y facilita el paso de endotoxinas al torrente sanguíneo, fenómeno conocido como leaky gut o “intestino permeable”. Este proceso puede generar inflamación sistémica y afectar la función neuronal. Las terapias integrativas incluyen además el uso de adaptógenos (como la ashwagandha o la rodiola), técnicas de respiración, meditación y probióticos personalizados, todos con evidencia creciente en la modulación del eje intestino-cerebro. Según la World Journal of Gastroenterology (2024), una combinación de alimentación antiinflamatoria y probióticos específicos puede reducir hasta un 40% los niveles de ansiedad en pacientes con colon irritable. Cuidar la microbiota no es solo una cuestión digestiva; es una forma de preservar la salud mental y emocional desde dentro. La felicidad, la calma y la claridad mental tienen raíces biológicas que florecen en un intestino equilibrado. La mente y el intestino son dos caras de una misma realidad fisiológica y energética: la conexión profunda entre lo que sentimos y lo que absorbemos. Claves prácticas Prioriza alimentos naturales, ricos en fibra y polifenoles. Incluye fermentados como kéfir, chucrut o kombucha. Reduce el consumo de azúcar y alcohol. Practica técnicas de relajación diaria (respiración, meditación o yoga). Considera el uso de probióticos clínicamente validados según tus necesidades. El intestino es nuestro segundo cerebro y, a menudo, el primero que enferma cuando no escuchamos lo que sentimos. La serenidad emocional comienza con un cuerpo en equilibrio. Alimenta tu microbiota y, con ella, tu mente florecerá.
Por Dr. Acevedo 26 de diciembre de 2025
Después de la intensidad de las fiestas, llega un momento de pausa natural: el cierre de ciclo. El 26 de diciembre es ideal para detenerse, mirar atrás con gratitud y preparar el cuerpo y la mente para un nuevo comienzo. La biología humana necesita estos espacios de transición. Según el Journal of Psychosomatic Research (2024), los periodos de reflexión consciente reducen los marcadores de estrés oxidativo y mejoran la resiliencia emocional. La medicina integrativa sugiere rituales sencillos de regeneración física y mental: descanso profundo, alimentación depurativa, silencio digital y práctica de gratitud. A nivel fisiológico, disminuir el estímulo constante permite que el sistema nervioso parasimpático restaure su equilibrio. Una breve desintoxicación de alcohol, azúcar y pantallas durante tres días puede reducir la inflamación sistémica en más de un 20%. Además, escribir objetivos desde la calma activa redes neuronales asociadas a la motivación y la coherencia (Universidad de Stanford, 2023). Cuidar la transición entre años es una forma de honrar los ritmos naturales del cuerpo y de la vida. Regenerarse es tan importante como avanzar: sin pausa, no hay energía sostenida. Claves prácticas Duerme más y desconéctate del ruido externo. Elige alimentos frescos, verdes y ligeros. Dedica tiempo a escribir tus intenciones del nuevo ciclo. Practica la respiración profunda o la meditación al despertar. Todo cierre contiene una semilla de renovación. Si el año que termina fue aprendizaje, el nuevo será expansión. Empieza el 2026 con gratitud, coherencia y un cuerpo listo para florecer.