Alimentación basada en plantas (Vegana) ¿Realmente es beneficiosa?

Dr. Acevedo • 12 de febrero de 2023
Últimamente existe un boom en que a todas las personas les gustaría, por lo menos, empezar a tener una buena alimentación y sobre todo una que trate de ser lo más beneficiosa posible, por eso muchas personas, quizás estén pensando en hacer una dieta basada en plantas (vegana). Todo esto es debido a que como es bien sabido, la mayoría de nutrientes saludables las encontramos en el reino vegetal, fungi y protista, bien conocidos por sus grandes beneficios hacia la salud humana y otra de las bendiciones de una dieta basada en plantas (ABP), es que al no contener alimentos (obviamente) de origen animal, están libres de grasas saturadas y todo el riesgo que ello conlleva para la salud humana, sobre todo hablando del aparato cardiovascular.
Pues bien, ya para empezar habéis leído que la respuesta a la pregunta del título de este artículo, es evidentemente: SÍ.

Una persona que decida llevar una alimentación basada en plantas, aunque sea por un periodo de tiempo, puede llegar a conseguir todos los beneficios que esta nos aporta a la salud y sobre todo a recuperar muchas de las funcionalidades orgánicas que probablemente se estén deteriorando como por ejemplo la eliminación de radicales libres, estos que son los culpables de que las células se oxiden con mayor facilidad y disminuyen su funcionalidad, y evidentemente ocasionar su envejecimiento. Pues he aquí otro de sus grandes beneficios.

Al realizar una ABP, nos ayudará efectivamente a solventar problemas intestinales desde dos puntos de vista: uno por el aumento de la ingesta de agua y fibra, excelente para una buena motilidad intestinal con la consecuente ayuda a las personas que tienen problemas en ir al baño y segundo, es que gracias a la misma fibra estamos contribuyendo a una óptima salud de la microbiota intestinal con todo lo que esto supone. (Comprobado científicamente la participación en diversos procesos metabólicos indispensables para una buena salud).

Como vemos tienen grandes beneficios para la salud en el caso del sistema cardiovascular, digestivo, anti radicales libres - antienvejecimiento (o como es conocida por su palabra en inglés antiaging).

Ahora bien, como todo en la vida es indispensable saber organizar una buena dieta basada en plantas para no cometer los grandes errores que suelen conllevar a un gran desequilibrio de nutrientes indispensables para todo el metabolismo orgánico. Hablamos de que es necesario ingresar de manera efectiva nutrientes como la vitamina B12 (cobalamina) conllevando a serios problemas de anemia y problemas con el sistema nervioso y Vitamina D, conllevando a problemática con el sistema inmune y el sistema osteomuscular. Muchas personas hablan de que también se podría tener problemas con el calcio (coliflor, almendras, acelgas, aceitunas, repollo), el hierro (semillas de sésamo, brócoli, espinacas, kale lentejas, anacardos, alubias rojas, garbanzos), el omega 3 (aceite de linaza, semillas de lino y chía, nueces, verdura de hoja verde) y el zinc (semillas de calabaza, piñones, almendras). En estos casos, quizás sea por falta de conocimiento en el tema, ya que, precisamente estos nutrientes sí que se encuentran en una buena ABP, el problema es que a lo mejor no consumen alimentos ricos en estos nutrientes, pero lo que he visto a lo largo de muchos años de experiencia en este tipo de alimentación es que normalmente las dietas planteadas no son nada variadas. En el caso de llevar una ABP es estrictamente necesario tener más abundancia de alimentos, variedad, mucha variedad en todos los alimentos que se puedan consumir. De esta manera, la posibilidad de tener déficit de nutrientes disminuye considerablemente.
Volviendo a las Vitaminas B12 y D, estas deben de ser suplementadas en el caso de que no se consuman alimentos prefabricados que las contengan, normalmente en el mercado, como por ejemplo las bebidas vegetales llevan añadidas estas vitaminas en sus ingredientes, así como también las margarinas, quesos y yogures veganos, por citar algunos. Pero si no se está seguro es mejor, sin dudarlo tomar algún suplemento nutricional o multinutriente para garantizar la entrada de estos indispensables para la salud. En el mercado existen las versiones de estos suplementos de origen netamente vegetal, ósea suplementación vegana.

Una ABP, nos aportan múltiples beneficios como los anteriormente mencionados que nos llevan a muchos otros más como ser protectora contra enfermedades como el cáncer, la diabetes tipo II, nos ayuda a mantener un adecuado IMC siendo de gran ayuda en el control del peso. Eso sí teniendo una ABP bien estructurada y no basándose en la ingesta de carbohidratos (pastelería, bollería industrial, azúcares, harinas) y frituras.

Lo más importante en una alimentación basada en plantas es conociendo primero los nutrientes necesarios, sabiendo que alimentos los contienen en mayor proporción para incluirlos en el menú, que sea muy variada no solo utilizando alimentos del reino vegetal, sino también del protista (algas rojas y verdes azules) así como del reino fungi o eumycota (setas, champiñones, shitake, maitake, etc. que nos proporcionan polisacáridos de gran importancia para fortalecer el sistema inmune).

Os animo a que probéis, aunque sea un determinado tiempo las bondades y maravillosos beneficios que nos aportan este tipo de alimentación, sobre todo porque como bien sabes uno de los grandes males de la sanidad mundial es que toda la población se alimenta de una manera incorrecta abusando del consumo de productos de origen animal con la consecuente aumento de las muertes por problemas de origen cardiovascular y cerebrovascular, aumento de procesos oncológicos, disminución considerable del sistema inmunológico, cansancio crónico y un sin fin de patologías modernas que lo más probable sea que se eviten en su mayoría, llevando una buena alimentación basada en plantas. Si tenéis reparo porque no sabéis como hacerla lo recomendable siempre es poniéndose en manos de profesionales cualificados que sepan llevar tu caso lo mejor posible haciendo los diferentes controles con analíticas y pruebas que indiquen que la alimentación que se está llevando es realizada de la forma más adecuada según tu edad, sexo, condiciones laborales y todas las variables personales a tener en cuenta para que tu alimentación sea todo un éxito y consigas a raudales todos sus beneficios.


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Cada nuevo año llega con una mezcla de ilusión, cansancio y propósito. Tras semanas de celebraciones, comidas copiosas y alteraciones en el descanso, nuestro organismo —especialmente el hígado y el sistema digestivo— necesita restablecer su equilibrio. Desde la medicina integrativa, enero se convierte en una oportunidad para iniciar un auténtico reinicio metabólico: un proceso consciente que favorece la desintoxicación celular, la recuperación energética y la claridad mental. No se trata de “castigar” los excesos, sino de reconectar con la biología natural del cuerpo. El hígado es el gran protagonista del inicio de año. Este órgano, responsable de más de 500 funciones vitales, actúa como filtro, productor de bilis y regulador hormonal y metabólico. Cuando las reservas de glucógeno se saturan o se acumulan grasas y toxinas, el metabolismo se enlentece, aparecen la fatiga, el insomnio y la sensación de pesadez mental. Estudios recientes en Hepatology (2024) y Nutrients (2023) confirman que un programa breve de limpieza hepática basado en nutrición vegetal, ayuno intermitente y fitoterapia puede mejorar los marcadores de inflamación y la sensibilidad a la insulina en solo dos semanas. Desde la medicina integrativa, el reinicio metabólico combina tres ejes: depuración, regeneración y activación. Depuración: priorizar alimentos naturales y antiinflamatorios (hojas verdes, crucíferas, alcachofa, cúrcuma y limón) y eliminar azúcares, alcohol y ultraprocesados. El agua tibia con jengibre o infusiones de diente de león apoyan la función biliar. Regeneración celular: la autofagia, estimulada por ayuno intermitente o restricción calórica controlada, permite eliminar células dañadas y renovar tejidos. Investigaciones de la Universidad de Kyoto (2022) evidencian su efecto protector frente al estrés oxidativo y el envejecimiento celular. Activación: el movimiento físico activa la mitocondria, optimiza la oxidación de grasas y mejora el estado de ánimo mediante la liberación de endorfinas y serotonina. Caminar al aire libre o realizar ejercicio consciente como el yoga o el tai chi potencia la oxigenación y el drenaje linfático. La medicina integrativa no se limita a limpiar el cuerpo, sino a restablecer la coherencia entre mente, emoción y biología. Las técnicas de respiración, la meditación y el descanso profundo permiten que los sistemas neuroendocrino e inmunitario se reajusten. Dormir bien es tan depurativo como cualquier jugo verde. El reinicio metabólico no es una moda, sino una forma de honrar la inteligencia autorreguladora del cuerpo. En lugar de imponer restricciones, se trata de cultivar una relación consciente con la alimentación, el descanso y la energía vital. Cuando el hígado se libera y las células recuperan su ritmo, también lo hace la mente. Claves prácticas: Comienza el día con agua tibia, limón y un minuto de respiración profunda. Reduce comidas procesadas y azúcares durante 10-14 días. Practica ayuno intermitente 14:10 tres veces por semana. Incorpora cúrcuma, cardo mariano y té verde. Duerme antes de medianoche y camina 30 minutos diarios. Cada enero puede ser un ritual de renovación. No para corregir lo que hicimos, sino para despertar una versión más consciente, vital y alineada con nuestra salud integral.
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Durante años, la medicina consideró al intestino como un simple órgano digestivo. Hoy sabemos que es mucho más: un ecosistema vivo que dialoga constantemente con nuestro cerebro. Este vínculo, conocido como el eje intestino-cerebro, está mediado por billones de microorganismos que conforman la microbiota intestinal. Su equilibrio determina no solo la calidad de nuestra digestión, sino también nuestro estado emocional, la claridad mental y la respuesta al estrés. La ciencia moderna ha confirmado que cuidar la microbiota es cuidar, literalmente, nuestra mente. La comunicación entre intestino y cerebro ocurre a través del nervio vago, mensajeros inmunológicos y metabolitos producidos por bacterias intestinales, como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Estos compuestos regulan la inflamación, modulan la serotonina y afectan la producción de neurotransmisores claves. Estudios recientes del Journal of Psychiatric Research (2024) han demostrado que personas con depresión presentan menor diversidad bacteriana y un desequilibrio en especies como Lactobacillus y Bifidobacterium. Del mismo modo, investigaciones de la Universidad de Cork (2023) muestran que los psicobióticos, cepas probióticas específicas, pueden reducir los síntomas de ansiedad y mejorar el sueño en tan solo ocho semanas. Desde la perspectiva de la medicina integrativa, el eje intestino-cerebro se ve afectado por tres pilares: alimentación, estrés y calidad del descanso. Dietas ricas en ultraprocesados, alcohol o antibióticos frecuentes destruyen la flora intestinal, mientras que una alimentación basada en vegetales, fibra prebiótica, grasas saludables y alimentos fermentados la restaura. Por otro lado, el estrés crónico libera cortisol, que altera la permeabilidad intestinal y facilita el paso de endotoxinas al torrente sanguíneo, fenómeno conocido como leaky gut o “intestino permeable”. Este proceso puede generar inflamación sistémica y afectar la función neuronal. Las terapias integrativas incluyen además el uso de adaptógenos (como la ashwagandha o la rodiola), técnicas de respiración, meditación y probióticos personalizados, todos con evidencia creciente en la modulación del eje intestino-cerebro. Según la World Journal of Gastroenterology (2024), una combinación de alimentación antiinflamatoria y probióticos específicos puede reducir hasta un 40% los niveles de ansiedad en pacientes con colon irritable. Cuidar la microbiota no es solo una cuestión digestiva; es una forma de preservar la salud mental y emocional desde dentro. La felicidad, la calma y la claridad mental tienen raíces biológicas que florecen en un intestino equilibrado. La mente y el intestino son dos caras de una misma realidad fisiológica y energética: la conexión profunda entre lo que sentimos y lo que absorbemos. Claves prácticas Prioriza alimentos naturales, ricos en fibra y polifenoles. Incluye fermentados como kéfir, chucrut o kombucha. Reduce el consumo de azúcar y alcohol. Practica técnicas de relajación diaria (respiración, meditación o yoga). Considera el uso de probióticos clínicamente validados según tus necesidades. El intestino es nuestro segundo cerebro y, a menudo, el primero que enferma cuando no escuchamos lo que sentimos. La serenidad emocional comienza con un cuerpo en equilibrio. Alimenta tu microbiota y, con ella, tu mente florecerá.
Por Dr. Acevedo 26 de diciembre de 2025
Después de la intensidad de las fiestas, llega un momento de pausa natural: el cierre de ciclo. El 26 de diciembre es ideal para detenerse, mirar atrás con gratitud y preparar el cuerpo y la mente para un nuevo comienzo. La biología humana necesita estos espacios de transición. Según el Journal of Psychosomatic Research (2024), los periodos de reflexión consciente reducen los marcadores de estrés oxidativo y mejoran la resiliencia emocional. La medicina integrativa sugiere rituales sencillos de regeneración física y mental: descanso profundo, alimentación depurativa, silencio digital y práctica de gratitud. A nivel fisiológico, disminuir el estímulo constante permite que el sistema nervioso parasimpático restaure su equilibrio. Una breve desintoxicación de alcohol, azúcar y pantallas durante tres días puede reducir la inflamación sistémica en más de un 20%. Además, escribir objetivos desde la calma activa redes neuronales asociadas a la motivación y la coherencia (Universidad de Stanford, 2023). Cuidar la transición entre años es una forma de honrar los ritmos naturales del cuerpo y de la vida. Regenerarse es tan importante como avanzar: sin pausa, no hay energía sostenida. Claves prácticas Duerme más y desconéctate del ruido externo. Elige alimentos frescos, verdes y ligeros. Dedica tiempo a escribir tus intenciones del nuevo ciclo. Practica la respiración profunda o la meditación al despertar. Todo cierre contiene una semilla de renovación. Si el año que termina fue aprendizaje, el nuevo será expansión. Empieza el 2026 con gratitud, coherencia y un cuerpo listo para florecer.