10 Claves para una Alimentación Acertada

Dr. Acevedo • 5 de noviembre de 2021
1. Desayuno
Es una de las más importantes comidas del día, ya que con ella disminuimos el cortisol que nos activa al despertarnos y si dejáramos en nuestro organismo esta hormona, estaríamos sometiendo a estrés oxidativo nuestro sistema orgánico y en consecuencia predisponiéndolo para la enfermedad.
2. Cinco comidas al día
Sí, es cierto. El ser humano necesita la ingesta de tres comidas principales (desayuno, comida y cena) y dos comidas secundarias (media mañana y media tarde) para el buen y correcto funcionamiento de nuestro organismo.
3. Ingesta de frutas y verduras
Para realizar todos los procesos metabólicos que son necesarios para mantenernos en vida, saludables y con bienestar, el cuerpo necesita coenzimas y estas son las mismas vitaminas y minerales que consumimos al ingerir frutas y verduras. Además de aportarnos unos de los complementos para una buena digestión: La fibra, entre otros más nutrientes.
4. Integrales vs. Refinados
Los alimentos integrales contienen todos sus componentes estructurales en sus envoltorios por así decirlo (carachita, cáscara, salvado, etc.), contienen todos los químicos necesarios para que en sinergia sean bien procesados por nuestro aparato digestivo y así no entremos en déficit de nutrientes o que aumentemos en consecuencia su demanda. ¿Por qué no comer un cereal integral que contiene todos sus nutrientes a comer el mismo que solo nos aporta unos pocos?
5. Balanza: proteínas, mejor de origen vegetal
El consumo moderado al día de este maravilloso nutriente nos aporta el mantenernos en perfectas condiciones de salud. Recuerda que son las plantas, las únicas capaces de metabolizar los elementos nitrogenados y con ellos convertirlos en sus unidades primordiales, los aminoácidos para formar las muy apetecibles proteínas. Si el consumo se hace de fuentes vegetales estaremos eliminando el alto contenido de sus homologas, el colesterol (altamente beneficioso para disminuir la incidencia de patología cardiovascular) Recomendable el consumo muy moderado de proteínas al día. Esta es la clave de los pueblos más longevos del planeta.
6. Alimentos a disminuir su consumo
Continuamente nos asaltan con noticias sobre si un alimento produce una patología o si es muy malo para nuestro cuerpo. Hace unos años la OMS acuñaba que el consumo excesivo de carnes procesadas es equiparable al de ser fumador a la hora de estar más predispuestos al cáncer. Lo cierto es que sí, existen alimentos que deberíamos de evitar considerablemente su consumo o ya puestos eliminarlos: ejemplo de ellos son los lácteos (que son capaces de producir trastornos alérgicos y alta mucosidad), las carnes animales y procesadas (que aumentan la acidez orgánica predisponiéndonos a un terreno patológico), lo azúcares refinados (el consumo excesivo de azucares en nuestra dieta diaria predispone a diversas patologías, tanto físicas como mentales), productos alimenticos demasiado procesados o preparados llenos de conservantes, colorantes y demás químicos.
7. Agua : cantidad diaria
La cantidad diaria recomendada para ingerir son dos litros de agua, eso sí respetando las condiciones personales. Aparte de los alimentos que consumamos. Así tendremos los suficientes líquidos para fluidificar, hidratar, humectar, flexibilizar entre otras más ventajas. Recomendable utilizar el agua con la calidad más específica para nuestro organismo: mineral, de mineralización débil, etc. Respetando siempre nuestras necesidades fisiológicas y teniendo en cuenta nuestras propias patologías si existiesen.
8. Alimentación vs. Actividad física
Con la actividad física aumentamos el consumo de oxígeno y el recambio de dióxido de carbono, así es una buena manera de mantenernos oxigenados, ya que, esta molécula la necesita nuestro cuerpo para su correcto funcionamiento aportando energía a muchos procesos metabólicos. Por ende es necesario la actividad física no solo para mantenernos en forma si no para oxigenarnos, así como para mantener en equilibrio la oferta y la demanda orgánica de los diferentes nutrientes que ingerimos (Ej., Grasas, azúcares, etc.)
9. Tú alimento = tú medicamento
Si sabemos y conocemos los alimentos y sus nutrientes podríamos utilizarlos a favor de satisfacer la necesidad en cada momento de nuestra vida. Es decir, si nos encontramos convalecientes de X patología podríamos aumentar la ingesta de ese nutriente que está siendo demandado y quizás, más utilizado (gastado) por nuestro cuerpo para reestablecer de nuevo el equilibrio. Por ejemplo en un catarro es importante la ingesta de nutrientes como la vitamina C y A contenida en ciertas frutas y verduras, además de otros nutrientes como el zinc, el cobre u otros oligoelementos necesarios para reforzar nuestro sistema inmunitario. Importante consumir alimentos con buena cantidad de nutrientes para prevenir la enfermedad y no esperar a estar en el malestar para actuar.
10. Suplementos alimenticios
Hoy día quizás sea necesario la toma de suplementos alimenticios para ayudarnos en ciertos momentos o simplemente para mantenernos en forma y equilibrarnos para prevenir y gozar de un buen estado de salud y bienestar. Además muchas veces con un alimento no llegamos a consumir la cantidad necesaria para cubrir la demanda frente a un síntoma, molestia o patología. O quizás nuestra alimentación sea deficiente por no saber alimentarnos adecuadamente. Importante no abusar de los suplementos alimenticios porque como bien es sabido todos los excesos son dañinos y más, si hablamos de lo que introducimos en nuestros estómagos. Recomendable pedir consejo a los facultativos o profesionales de la salud.

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Pasamos gran parte de nuestra vida en espacios cerrados, frente a pantallas y alejados de los ritmos naturales. Sin embargo, el organismo humano evolucionó en contacto permanente con la naturaleza. La ciencia moderna está confirmando algo que intuitivamente ya sabíamos: el contacto con entornos naturales tiene efectos reales sobre la salud física y mental. Diversos estudios en medicina ambiental muestran que pasar tiempo en espacios verdes reduce los niveles de cortisol, mejora la presión arterial y disminuye marcadores inflamatorios. Investigaciones realizadas en Japón sobre el shinrin-yoku o “baño de bosque” han demostrado mejoras en la actividad del sistema nervioso parasimpático y en la función inmunitaria tras caminar en entornos naturales. Además, la exposición a luz solar natural ayuda a regular ritmos circadianos, mejorar la síntesis de vitamina D y estabilizar neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo. Desde una perspectiva integrativa, la naturaleza no se entiende solo como un lugar agradable, sino como un regulador biológico. Claves prácticas Caminar regularmente en espacios naturales. Exponerse a luz natural por la mañana. Reducir tiempo de pantalla cuando sea posible. Practicar momentos de atención plena en la naturaleza. El cuerpo humano todavía reconoce los ritmos naturales aunque hayamos aprendido a ignorarlos. Reflexión A veces el sistema nervioso no necesita más estimulación. Necesita árboles, silencio y aire libre.
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Cada Día Internacional de los Trabajadores nos recuerda la importancia del trabajo en nuestras vidas. Sin embargo, en las últimas décadas ha surgido una paradoja: mientras la tecnología prometía hacernos la vida más fácil, muchas personas sienten hoy más agotamiento, estrés y desconexión con su propio cuerpo que nunca. La medicina moderna está empezando a reconocer un fenómeno creciente: el desgaste fisiológico asociado al estrés laboral crónico. El trabajo no solo implica actividad física o mental; también activa sistemas biológicos profundos. Cuando una persona vive bajo presión constante —plazos, hiperconectividad digital, falta de descanso— el organismo mantiene activado el sistema nervioso simpático, el mismo que se activa ante una amenaza. Este estado prolongado aumenta la liberación de cortisol y adrenalina. A corto plazo permite rendir más, pero a largo plazo puede alterar el sistema inmunitario, favorecer la inflamación y aumentar el riesgo de trastornos cardiovasculares. Investigaciones publicadas en The Lancet y Occupational & Environmental Medicine han demostrado que jornadas laborales prolongadas se asocian con mayor riesgo de enfermedad cardíaca y trastornos metabólicos. Desde una perspectiva de medicina integrativa, el problema no es el trabajo en sí, sino la pérdida de equilibrio entre actividad y recuperación. El organismo humano está diseñado para alternar esfuerzo con descanso, concentración con relajación. Además, el sentido que atribuimos al trabajo también influye en la salud. Diversos estudios en psicología de la salud muestran que las personas que perciben su trabajo como significativo presentan niveles más bajos de estrés fisiológico y mayor bienestar general. Claves prácticas Introducir pausas breves cada 90 minutos de trabajo. Mantener movimiento físico regular durante el día. Establecer límites claros en el uso de tecnología fuera del horario laboral. Priorizar el descanso nocturno y la recuperación mental. Trabajar es una parte fundamental de la vida, pero la salud no debería ser el precio a pagar por ello. Cuando aprendemos a respetar los ritmos del cuerpo, el rendimiento y el bienestar pueden coexistir. Reflexión final El verdadero progreso no consiste en trabajar más horas, sino en vivir de una forma que permita al cuerpo seguir funcionando con equilibrio y vitalidad. Dr. Acevedo.
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El estrés forma parte natural de la vida. Sin embargo, el problema no es el estrés puntual, sino la activación crónica del sistema de alerta que caracteriza a la vida moderna. Cuando el cerebro percibe una amenaza, el organismo activa el sistema nervioso simpático y libera hormonas como adrenalina y cortisol. Este mecanismo es útil para responder a situaciones de peligro, pero cuando se mantiene durante semanas o meses puede afectar profundamente a la salud. Estudios publicados en The Lancet Psychiatry y Psychoneuroendocrinology han demostrado que el estrés crónico altera el sistema inmunitario, aumenta la inflamación sistémica y favorece trastornos metabólicos. Además, el exceso de cortisol puede afectar a la memoria, el estado de ánimo y la calidad del sueño. Desde la medicina integrativa, la regulación del sistema nervioso se considera un pilar fundamental de la salud. Claves prácticas Practicar respiración consciente o meditación. Realizar actividad física regular. Establecer límites en el uso de tecnología. Priorizar momentos de descanso real. El cuerpo humano está diseñado para alternar momentos de actividad y recuperación. Cuando ese equilibrio desaparece, el organismo empieza a enviar señales. Reflexión final Quizá la verdadera revolución en salud no sea hacer más cosas, sino aprender a detenernos a tiempo. Dr. Acevedo.
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El Día Mundial del Parkinson, celebrado cada 11 de abril, busca aumentar la conciencia sobre una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo. Tradicionalmente se ha considerado un trastorno exclusivamente neurológico, pero investigaciones recientes están ampliando la comprensión de sus mecanismos. El Parkinson se caracteriza por la degeneración de neuronas dopaminérgicas en el cerebro, lo que provoca síntomas motores como temblores, rigidez o lentitud de movimientos. Sin embargo, estudios recientes sugieren que el proceso puede comenzar años antes con alteraciones digestivas y cambios en la microbiota intestinal. Investigaciones publicadas en Gut y Neurology indican que la interacción entre intestino y cerebro podría desempeñar un papel relevante en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. Esto ha abierto nuevas líneas de investigación en medicina integrativa, donde se exploran factores como la nutrición antiinflamatoria, el ejercicio físico y la regulación del estrés como elementos complementarios en el manejo de la enfermedad. Aunque estos enfoques no sustituyen los tratamientos neurológicos convencionales, pueden contribuir a mejorar la calidad de vida y el bienestar global de los pacientes. Claves prácticas Fomentar actividad física adaptada. Priorizar alimentación antiinflamatoria. Cuidar el sueño y la gestión del estrés. Mantener apoyo social y emocional. Comprender el Parkinson desde una perspectiva más amplia permite abrir nuevas vías de acompañamiento terapéutico. Reflexión final Cuando ampliamos la mirada sobre la enfermedad, también ampliamos las posibilidades de cuidado y de esperanza. Dr. Acevedo.
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El envejecimiento cerebral es un proceso natural, pero no necesariamente significa pérdida de capacidad cognitiva. La ciencia moderna está demostrando que muchos factores relacionados con el estilo de vida pueden influir en la velocidad a la que el cerebro envejece. Uno de los descubrimientos más importantes en neurología preventiva es el papel de la neuroinflamación. Investigaciones publicadas en Nature Neuroscience muestran que procesos inflamatorios sostenidos en el cerebro se asocian con deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas. Factores como el sedentarismo, la mala alimentación o el estrés prolongado pueden acelerar este proceso. En cambio, hábitos como la actividad física regular, el aprendizaje continuo y una nutrición adecuada parecen tener un efecto protector sobre las neuronas. La dieta mediterránea y los patrones alimentarios ricos en antioxidantes y ácidos grasos omega-3 han demostrado reducir el riesgo de deterioro cognitivo en diversos estudios longitudinales. Desde una perspectiva integrativa, proteger el cerebro implica cuidar todo el organismo: metabolismo, microbiota intestinal, calidad del sueño y bienestar emocional. Claves prácticas Mantener actividad física regular. Estimular el cerebro con aprendizaje continuo. Dormir bien para favorecer la regeneración neuronal. Cuidar la microbiota intestinal. El cerebro no es un órgano aislado. Está profundamente conectado con el resto del cuerpo y con la forma en que vivimos. Reflexión final Cada decisión diaria —desde lo que comemos hasta cómo gestionamos el estrés— puede convertirse en una inversión en la salud futura de nuestro cerebro. Dr. Acevedo.